Por: Don Maqui

Nuevo León tiene 51 municipios y, por lo tanto, 51 maneras distintas de administrar recursos públicos, algunos cuentan con presupuestos multimillonarios, otros apenas tienen capacidad para cubrir sus gastos ordinarios y prestar los servicios más elementales, pero todos comparten algo: sus autoridades están obligadas a rendir cuentas.

Y sería interesante aprovechar la discusión presupuestal de 2027 para comenzar a evaluar a los gobiernos municipales de una manera diferente, no por la cantidad de fotografías que publican, tampoco por los eventos que organizan o los discursos que pronuncian, mucho menos por el número de seguidores que tienen sus alcaldes en redes sociales, hablemos de resultados.

¿Cuánto cuesta mantener cada ayuntamiento? ¿cuántos empleados tiene por habitante? ¿qué porcentaje de su presupuesto se destina a nómina? ¿cuánto invierte realmente en infraestructura? ¿quién tiene más deuda? ¿dónde se pagan los salarios más altos? ¿y qué municipio ofrece mejores servicios con los recursos disponibles? por supuesto que no sería justo comparar directamente a Monterrey con un municipio rural de pocos habitantes, pero sí pueden construirse indicadores que permitan evaluar eficiencia, gasto administrativo y calidad de los servicios.

Eso sería bastante más útil que las tradicionales competencias entre alcaldes para presumir quién inauguró más obras, además, el ejercicio tendría un ingrediente político especialmente interesante, en 2027 muchos presidentes municipales buscarán reelegirse o utilizar sus resultados como carta de presentación para competir por otros cargos, perfecto, que lo hagan, pero antes de pedirles a los ciudadanos una nueva oportunidad, sería conveniente que expliquen qué hicieron con la primera, porque ganar una elección demuestra capacidad para conseguir votos, gobernar bien exige demostrar algo bastante más complicado.