La euforia por el triunfo de México sobre Corea desbordó el Zócalo, el Ángel de la Independencia y Reforma la noche del jueves 18 de junio, miles salieron a celebrar más de 12 horas seguidas y al final las calles hablaron, dejaron atrás al menos 40 toneladas de basura entre vasos, banderas, botellas y confeti.
La Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México reportó que la afluencia masiva colapsó contenedores y afectó jardineras y áreas verdes, el festejo se volvió reto de limpieza y el costo lo pagaron las cuadrillas que entraron apenas terminó el grito de gol.
360 trabajadores de distintas áreas de la Sobse fueron desplegados con 23 vehículos, hidrolavadoras y pipas de agua, su misión fue clara, barrido manual, recolección de residuos, lavado de superficies y rescatar los espacios públicos antes de que amaneciera.
La imagen del Ángel rodeado de desechos encendió el debate otra vez, ¿hasta dónde llega la responsabilidad de quien festeja, si el Tri gana todos celebramos pero si la ciudad queda sucia la factura la pagamos todos, la pregunta queda en el aire para la próxima victoria.
