Tres goles, 50 mil gargantas y una ciudad entera gritando al unísono, la Selección Mexicana aplastó 3-0 a República Checa y Monterrey respondió con una fiesta mundialista que se extendió desde el Fan Fest hasta el último rincón de la zona metropolitana en una noche inolvidable.

 

La mayor parte de la afición se concentró en el Fan Fest del Parque Fundidora y en la Macroplaza, aunque también hubo lleno total en el Regio Fest del Municipio de Monterrey y en el Parque del Agua en Guadalupe, puntos estratégicos donde miles de mexicanos y de otras nacionalidades siguieron cada jugada con la misma pasión.

 

En el Regio Fest instalado en la explanada del Palacio Municipal, unos mil aficionados tuvieron el privilegio de ver historia en una pantalla monumental, familias completas y varios hinchas de los Tigres celebraron la primera vez que México clasifica ganando sus tres partidos de fase regular y guardaron en el celular la imagen de Guillermo Ochoa entrando de relevo para marcar su retiro del Tricolor.

 

El partido comenzó trabado y con la tensión al límite, pero el segundo tiempo desató la locura tricolor cuando Mateo Chávez rompió el cero al minuto 55, seis minutos después Julián Quiñones amplió la ventaja al 61 y cuando todos cantaban el triunfo, Álvaro Fidalgo selló la goleada al 95 con el definitivo 3-0 que encendió la última explosión de júbilo.

 

Después del silbatazo final no podía faltar la música, el mariachi se apoderó de las calles para entonar las melodías clásicas mexicanas incluyendo el Corrido de Monterrey, mientras el festejo se extendía hasta el área comercial del Barrio Antiguo donde la afición sacó la bandera y a pie o en automóvil gritó el tradicional México, México sin parar.

 

Monterrey confirmó que tiene alma mundialista y supo armar carnaval en cada plaza, el Fan Fest, la Macroplaza, el Regio Fest y el Parque del Agua se unieron bajo el mismo grito de gol y convirtieron el triunfo mexicano en una celebración colectiva que quedará grabada en la memoria de todos los que la vivieron.