POR: DON MAQUI
A veces no hace falta escarbar tanto para encontrar el verdadero rostro de un partido político, basta con dejar que hablen, que se relajen, que se sientan cómodos entre los suyos… y sueltan la lengua, como acaba de hacerlo Manuel Cavazos Lerma, exgobernador priísta, viejo lobo de mar en las lides del poder, hoy Secretario de Operación Política del PRI (nada menos), al asegurar que la hermana de Cuauhtémoc Blanco “no está muy violable que digamos” ¡Sí!, así, tal cual, sin el menor pudor ni inteligencia política.
¿En qué país cree vivir Cavazos? ¿En qué siglo? porque este, estimado lector, es el 2025, una mujer preside la República, las mujeres encabezan Cortes, Secretarías, Congresos, Universidades, el discurso público al menos el que presume el PRI está plagado de términos como “equidad”, “sororidad”, “justicia de género”, y una supuesta voluntad férrea de erradicar la violencia contra las mujeres, ¿Y entonces?
Pues entonces llega uno de sus propios Dirigentes y, con total cinismo, reduce a una mujer a su “nivel de violabilidad”, como si eso fuera un criterio político válido, una categoría lógica o una gracia de cantina, peor aún, lo hace para justificar que su partido no votara por el desafuero de Cuauhtémoc Blanco o sea, el agravio es doble, se trivializa la violencia sexual y se esconde la complicidad política con una cortina de vulgaridad.
La frase es repulsiva por donde se le mire. Cavazos no solo deshonra a su partido, que tampoco es nuevo, sino que deja al descubierto la cultura que aún pervive en sus entrañas, esa que no ha entendido absolutamente nada de lo que el país ha aprendido a gritos, con marchas, con tragedias, con muertas.
Y en Nuevo León, donde las mujeres han ganado espacios con talento y empuje, no por cuota, ¿Qué pensarán Lorena de la Garza, Presidenta priísta del Congreso? ¿O Ivonne Álvarez, voz con recorrido y presencia? ¿Marcela Guerra, que preside la Cámara de Diputados federal? ¿Y Perla Villarreal, firme y presente en los temas de género? ¿Callarán? ¿Matizarán? ¿O se atreverán a señalar a su compañero de filas con la misma dureza con que condenan a los ajenos?
¡No basta! con que el PRI se rasgue las vestiduras en conferencias, ¡No basta! con “no coincidir” con las palabras, si quieren ser tomados en serio en su discurso de género, deben empezar por expulsar a quienes lo ensucian con expresiones depravadas. Cavazos no debe ofrecer una disculpa, debe renunciar, o ser echado, punto.
De lo contrario, toda la palabrería progre del tricolor seguirá siendo eso, una máscara, una careta hipócrita que se cae apenas uno de los suyos abre la boca.