El Clásico Capitalino dejó algo más que goles y reclamos, dejó al descubierto la sensación que muchos aficionados arrastran desde hace años, que en la Liga MX hay un reglamento para todos y otro para el América.
La polémica fue clara, América alineó a un jugador que no cumplía con los requisitos de registro para el partido, Pumas presentó la protesta formal y el reglamento es explícito: alineación indebida equivale a pérdida del encuentro por default, pero la Comisión Disciplinaria volvió a inclinar la balanza hacia la multa y el apercibimiento, en este caso, a favor del América, para variar.
No es la primera vez, cada vez que un caso similar toca al América, la resolución termina en aquello que perjudique menos al club azul crema capitalino, sensación que lleva instalada en el futbol mexicano toda una vida..
Hoy Pumas se queda con la frustración de ver cómo un partido que debió ganar en el escritorio se convierte en un simple comunicado liso y llano, y la afición en general se queda con la idea de que en el fútbol mexicano hay un equipo por sobre todos los demás, y no necesariamente por tener más títulos.
Al final, el América no necesita ayuda para ganar, tiene plantel, historia y presupuesto, lo que no necesita es que el sistema le ahorre el costo de sus errores, porque cuando la regla no se aplica igual para todos, el único que pierde es el fútbol.
