La propuesta de aplazar la elección judicial hasta 2028 provocó una nueva confrontación política, luego de que Movimiento Ciudadano y el PRI rechazaran la iniciativa impulsada por el Gobierno federal al considerar que la reforma judicial fue un error aprobado “al vapor” y que modificar la fecha solo confirma las fallas del modelo.

Tras conocerse el planteamiento del Ejecutivo para mover la elección al 4 de junio de 2028 y empatar futuros procesos con elecciones ordinarias, legisladores de oposición sostuvieron que el gobierno terminó admitiendo problemas de operación, complejidad electoral y deficiencias en el esquema de selección de jueces, magistrados y ministros.

El PRI calificó la reforma como un golpe a la carrera judicial y a la impartición de justicia, mientras el senador Manuel Añorve acusó a Morena de querer “maquillar el desastre”, postura que respaldó Movimiento Ciudadano, desde donde la diputada Laura Ballesteros aseguró que la reforma es “nefasta” y debería cancelarse de manera definitiva.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum defendió la propuesta al señalar que el cambio responde a criterios de operación y facilidad para votar, además de incluir ajustes como menos candidatos, boletas simplificadas y una comisión coordinadora de evaluación, iniciativa que será enviada al Congreso en medio de un fuerte rechazo de la oposición.