Nuevo León ya soltó el 57% del subsidio pactado para las rutas urbanas del área metropolitana en un intento por frenar el golpe financiero que arrastran los concesionarios y mantener congelada la tarifa para los pasajeros.

Para los transportistas el depósito es un respiro que les permite sostener la operación diaria de las unidades, el pago de combustible y la nómina en un contexto donde el costo de mantenimiento no da tregua.

Desde el Estado explican que este desembolso es parte del plan de reordenamiento del sistema y que el 43% restante llegará solo si las empresas cumplen con los estándares de frecuencia, cobertura y calidad acordados.

La presión crece porque el transporte es el dolor diario de miles de usuarios en Monterrey que enfrentan demoras, unidades en mal estado y rutas insuficientes, mientras el gobierno aprieta las reglas para evitar que el dinero público se entregue sin resultados, en especial en este rubro que ya muy evidenciado ha quedado por las largas filas y concentraciones de gente esperando el transporte público.