Tres décadas después de su estreno en 1995, Toy Story vuelve con su quinta entrega convertida en uno de los activos más valiosos de Pixar y Disney en una industria que apuesta todo por marcas que ya tienen el cariño del público.

 

Pete Docter, director creativo de Pixar, y la productora Lindsey Collins coinciden en que la saga sigue viva porque evoluciona junto a su audiencia, por eso Woody, Buzz y Jessie conectan tanto con quienes crecieron viéndolos como con niños que los descubren por primera vez.

 

La nostalgia mueve taquilla, mercancía, videojuegos y experiencias temáticas, y el primer avance de Toy Story 5 lo sabe al mostrar el reencuentro de Woody y Buzz como gancho emocional para millones de espectadores que los vieron en la infancia.

 

Esta vez la batalla no es contra un villano clásico sino contra Lilypad, una tableta que se roba la atención de Bonnie y obliga a los juguetes a demostrar su lugar en un mundo dominado por pantallas, una historia que Andrew Stanton define como convivencia entre juguetes y tecnología más que un rechazo a lo digital.