La famosa “Isla” de Paseo de los Leones ya tiene los días contados, el Municipio de Monterrey inició ayer las labores preliminares de demolición de las primeras 28 casas compradas en la colonia Llave de Oro, de un total de 61, para abrir paso a la modificación vial que busca “cerrar el capítulo” de la rotonda que desde 1978 partía en dos la avenida, y aunque Adrián de la Garza insistió en que no son expropiaciones sino compras a valor comercial, las máquinas ya empezaron a marcar el terreno donde por décadas hubo recámaras pegadas al rugir de los carriles.

El alcalde explicó que la urgencia es vial y de seguridad, porque la Llave de Oro no solo es un tapón de tráfico en horas pico, también ha sido escenario de cientos de accidentes al obligar a los autos a esquivar 61 viviendas plantadas en medio de una arteria de alto flujo, por eso el Cabildo avaló 280 millones de pesos para adquirir los inmuebles y alinear el trazo, con promesas de compra-venta ya firmadas para 45 familias y cinco más que se acercaron a negociar esta semana, mientras los pagos y escrituras liberan cada lote para que entre la maquinaria sin esperar a tener todo el predio completo.

Para los vecinos la decisión divide historias, algunos aceptaron la venta al reconocer que vivir “en medio de una avenida” es incómodo por el ruido, la dificultad para entrar y salir y la plusvalía estancada, otros se resisten y advierten que el precio no es justo, ante lo cual De la Garza dejó abierta la puerta a modificar el proyecto si uno o dos propietarios no ceden, aunque agradeció a quienes ya firmaron por entender el riesgo que generaba la colonia en plena Paseo de los Leones, una negociación que el Municipio defiende como trato justo y no como reubicación forzada.

El plan va más allá del mazo, la idea es dar flujo continuo a Leones, priorizar áreas verdes y pasos peatonales y conectar con obras hacia Cumbres del Sol y Gonzalitos para desahogar el poniente, mientras la Llave de Oro se despide como símbolo de una ciudad que creció más rápido que su traza, y la rotonda que por años fue postal del caos vial ahora será memoria, porque donde hubo salas hoy pasará el asfalto y donde hubo “La Isla” quedará solo el recuerdo de las casas que partían la avenida en dos.