Morena subió el tono y llevó la guerra política a tribunales, ahora la dirigencia nacional encabezada por Ariadna Montiel anunció que pedirá a la FGR y a la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua investigar a la gobernadora Maru Campos por presunto uso indebido de recursos públicos, la guinda acusa que la mandataria usó infraestructura y edificios estatales para promocionar al PAN durante las movilizaciones ciudadanas del sábado pasado, un movimiento que Morena califica como trampa a la equidad y que ya derivó en las primeras denuncias ante autoridades electorales con promesa de más pruebas en camino.

El pleito no es nuevo, pero sí escaló rápido, porque Morena también impulsa juicio político y desafuero contra Campos por otro frente: la presunta intervención de agentes extranjeros en un operativo antidroga en la sierra, la FGR ya citó a cerca de 50 funcionarios chihuahuenses y abrió una línea por delitos de seguridad nacional, mientras Montiel acusa a la gobernadora de mentir y de traición a la Patria por violentar la soberanía, y Maru responde que la atacan por combatir al crimen.

En el Congreso el choque ya reventó, diputados locales de Morena tomaron la tribuna estatal con lonas de “La Patria no se vende” para exigir la comparecencia de Campos por la supuesta presencia de agentes de la CIA, mientras en el Senado el PAN acusa linchamiento político y Ricardo Anaya reta a traer también a gobernadores de Morena al banquillo, el coordinador morenista Ignacio Mier dice que no se adelanta juicio político pero que la FGR debe investigar y deslindar responsabilidades, así Chihuahua se volvió ring nacional donde cada declaración es un gancho y cada denuncia un round más.

El trasfondo huele a 2027, porque Morena aprieta en Chihuahua con marchas, denuncias y amagos de desafuero mientras el PAN denuncia persecución y uso político de la FGR, en medio quedan los temas que duelen: seguridad, soberanía y recursos públicos, y la pregunta que ya corre en cafés y curules es si esto es justicia o campaña anticipada, porque entre acusaciones de traición a la Patria y edificios pintados de azul, lo único claro es que la tregua entre guindas y azules se rompió y Chihuahua es ahora el tablero donde se juega algo más que un expediente.